Con hidrófonos construidos en Colombia y un arpa hecha de huesos de ballena, Jorge Barco viajó a la Antártida a registrar lo que no se ve: el sonido de un glaciar derritiéndose, la huella acústica de una migración, el pulso de un mundo en transformación.
Todo lo que afecta a un río, tanto el clima como la geología y los impactos humanos, altera los caudales y el transporte de elementos y sustancias hacia las zonas.
En un país de dos mares y montañas que respiran agua, la riqueza natural de Colombia se debate entre la abundancia y el riesgo. Arrastrando la montaña hacia el mar nos invita a comprender cómo lo que ocurre en las cuencas —la deforestación, la erosión, la contaminación— termina viajando río abajo hasta nuestros litorales y océanos.
Cuando el mar deja de moverse, todo se detiene: los peces escasean, las redes se vacían y la seguridad alimentaria se tambalea. La falla de la surgencia en el Golfo de Panamá no solo es un fenómeno oceanográfico: es una advertencia sobre la fragilidad de la vida costera ante el cambio climático.
En su investigación reciente, Jorge Barco ha centrado su escucha en los paisajes sonoros marinos del Pacífico colombiano, especialmente en el Golfo de Tribugá. Su próxima expedición lo llevará a la Antártida, donde continuará su exploración sonora en uno de los ecosistemas más extremos y silenciosos del planeta.
La expansión de la hierba acuática Hydrilla verticillata en este importante complejo cenagoso amenaza la vida de sus comunidades y ecosistemas, al alterar la pesca, el agua y el equilibrio ambiental del humedal.
Entre el 14 y el 17 de mayo, nos unimos al voluntariado “Trazar un NosOtros” con la Fundación SURA y más de 90 voluntarios en Necoclí y Turbo. Allí, junto al comité ambiental Guardianes del Mangle, vivimos una experiencia transformadora de aprendizaje, limpieza, arte y comunicación. En los barrios Pescador 1 y 2 reafirmamos que cuidar los manglares también es cuidar a quienes los habitan.
Las macroalgas marinas cumplen
un rol ecológico fundamental: son
productores primarios que sirven
de hábitat y refugio a un gran
número de especies. Pero en los
últimos años el Caribe se ha visto
amenazado por la llegada masiva
de una macroalga particular, el
sargazo. El fenómeno también se
conoce como marea marrón y sus
efectos están siendo devastadores.
En Medellín existe un espacio que va mucho más allá de ser un parque: es un refugio de vida, un laboratorio de conocimiento, un aula viva, un museo al aire libre y, sobre todo, un lugar que siembra en niños y niñas la semilla de la curiosidad, el asombro y el compromiso con la vida.
Esta Semana Santa, viajemos con responsabilidad, con gratitud y con la convicción de que cada pequeña acción cuenta. Que nuestro paso por el mundo sea una historia de cuidado, no de destrucción.
La desaparición acelerada de los glaciares en Colombia representa una de las más evidentes consecuencias del cambio climático en el país. Su retroceso no solo transforma los paisajes de alta montaña, sino que también afecta profundamente a las comunidades que dependen de ellos.
Cantidades inconmensurables de restos de neveras se acumulan en la trampa del arroyo de León, con efectos desastrosos para la ciénaga de Mallorquín y otros ecosistemas. Redi, el joven superhéroe de la Liga Retorna, se embarca en una misión para salvarla y proteger el planeta del malvado Impactus. ¿Podrá nuestro protagonista triunfar en su lucha por un futuro donde los humanos no destruyan su hogar?
SUZUKI demuestra que pequeñas acciones generan grandes cambios. A través de su primera Botellatón, logró recolectar 3 toneladas de residuos plásticos que ahora tendrán un propósito transformador: la creación de áreas recreativas para niños.
De la mano de las celebraciones navideñas aumentan los residuos que producimos y nuestro impacto ambiental. Este diciembre queremos invitarte a que te hagas consciente de ello e implementes ciertas acciones para vivir una navidad más eco.