Historias que transforman: Alejandra Rendón y el poder del storytelling en la fotografía de naturaleza

Foto: Alejandra Rendón
La fotografía de naturaleza siempre ha tenido la capacidad de asombrar. Un instante congelado en el tiempo puede mostrar la delicadeza de un gesto, la grandeza de un paisaje o la fragilidad de un ecosistema. Pero más allá de lo estético, lo que realmente conecta con las personas es la historia que late detrás de cada imagen.

Originaria de Medellín y radicada en Barcelona, Alejandra tiene una formación poco común en el mundo de la fotografía. Con un doctorado en Química Computacional, centró su investigación en soluciones sostenibles frente al cambio climático. “Pasé años entre códigos y modelos moleculares, intentando explicar cosas invisibles. Pero sentía que lo que más me importaba estaba ocurriendo afuera, en el mundo real, y que yo no estaba haciendo nada por contribuir a un cambio real.” Esa inquietud la llevó a reorientar su carrera e intentar unir sus pasiones: la ciencia, el arte y la conservación.

Comenzó a explorar la fotografía como medio para observar y aprender, y pronto entendió que una imagen por sí sola no siempre es suficiente. “Una buena foto puede atraer la mirada. Pero si la acompañas de una historia clara y bien contada, esa imagen se queda en la memoria.” Para Alejandra, el verdadero reto no está en tomar la foto perfecta, sino en identificar qué vale la pena contar y cómo hacerlo. “La ciencia es poderosa, pero la mayoría de las veces se queda encerrada en artículos que muy pocas personas leen, porque sencillamente no han sido hechos para ser leídos.»

Ahí es donde entra el storytelling.

Su objetivo es bajar la ciencia de esa nube de erudición ficticia en la que a veces se instala, y ponerla en un idioma accesible, sin perder profundidad ni rigor. “No hay que ser expertos para entender lo esencial. Y especialmente, cuando hablamos de naturaleza, todo está conectado con nuestra vida cotidiana. Casi cualquier aspecto de nuestras vidas —la alimentación, el clima, la salud, el estrés, las fuentes de energía— puede contarse a través de un insecto, de un ave, de una planta o de un ecosistema. Lo que intento es destilar la esencia de por qué una especie nos debería importar.”

Uno de los ejemplos que comparte es el de los colibríes que habitan en el páramo, en específico los del género Oxypogon. En lugar de centrarse únicamente en su rareza biológica, Alejandra prefiere llevarnos a la escena: la alta montaña, el aire frío, la humedad y el silencio. Ahí, donde la vida debería ser imposible y sin embargo existe. Y no solo eso: esos diminutos colibríes sobreviven, polinizan, y mantienen vivas las plantas que sostienen el páramo. Esas mismas plantas que condensan el agua directamente de las nubes y la conducen montaña abajo, alimentando los ríos que terminan abasteciendo de agua y energía a nuestras ciudades.

Foto: Alejandra Rendón

“La imagen nos permite abrir la puerta para explicar por qué importa proteger los páramos”, señala.

Para Rendón, esa capacidad de contar lo invisible es lo que distingue la fotografía de conservación de otras ramas visuales. Se trata de usar la imagen como anzuelo, y la historia como el hilo que sostiene la atención. Lo ha puesto en práctica no solo en proyectos personales, sino también en su rol como editora fotográfica del Handbook of the Reptiles of the World, donde ha enfrentado el reto de equilibrar imágenes científicamente correctas con imágenes que transmitan por qué importa conservar, y qué amenazas enfrentan cada día las especies retratadas.

Esa combinación de imágenes e historias también fue clave en la creación del libro Portfolio 1, que coescribió junto al fotógrafo Rafael Armada. Un proyecto que reúne imágenes de aves extraordinarias y las acompaña con breves textos que exploran su historia, su hábitat y su relación con nosotros. “Las historias surgieron como una necesidad”, cuenta Alejandra. “Había tantas especies en el libro, tan interesantes, que parecía que nos pedían que contáramos algo más sobre ellas. Sin ese contexto, muchas pasarían desapercibidas.”

Además de su trabajo como fotógrafa y editora, Alejandra impulsa a otras voces a entrar en este camino. Como embajadora de Girls Who Click—una organización que inspira a jóvenes mujeres en la fotografía de naturaleza—acompaña procesos donde la técnica y la sensibilidad se encuentran. “Cada persona es una nueva forma de ver y de contar. La diversidad de voces favorece a la conservación porque cada quien resuena de forma distinta con la naturaleza y puede narrarla desde otra perspectiva”, reflexiona.

Fotos: Alejandra Rendón

En su visión, lo esencial no es lograr que la gente admire, sino que se involucre. Ese es el verdadero impacto.

El cierre de Alejandra es una invitación clara para quienes exploran el mundo natural a través de una cámara:
 “Piensa qué historia quieres contar y por qué importa. Una vez tengas esa idea en la cabeza, las fotografías irán llegando: completando, complementando y dando forma. Ese relato puede ser la chispa que encienda la acción en alguien más.”

En un mundo que necesita con urgencia mensajes poderosos para proteger sus ecosistemas, las historias contadas desde la fotografía de conservación se convierten en semillas de cambio.
Agenda del Mar se suma a esa invitación: que cada imagen sea también un relato, un puente y un llamado a conservar la vida que nos rodea.

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