Parque Explora: donde la curiosidad se convierte en una herramienta para conservar la vida

Parque Explora
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‘Explora entendió que su papel iba mucho más allá de exhibir contenidos científicos. Hoy buscamos ser un espacio donde personas diversas puedan encontrarse para conversar, aprender y construir sentido alrededor de los grandes temas de nuestro tiempo?'

En una época marcada por la sobreinformación y la crisis ambiental, el conocimiento científico enfrenta un reto que va más allá de producir respuestas: necesita encontrar formas de llegar a las personas. Desde hace casi dos décadas, el Parque Explora ha asumido esa tarea convirtiéndose en uno de los principales referentes del país en divulgación científica, educación ambiental y conservación de la biodiversidad. 

Lo que comenzó como un museo interactivo de ciencias es hoy un ecosistema donde investigación, cultura, bienestar animal y participación ciudadana convergen para responder a una pregunta esencial: ¿cómo aprender juntos para transformar nuestra relación con el planeta? Su relevancia, sin embargo, no proviene únicamente de la permanencia. Como explica Andrés Ruiz, líder de programación y comunidades, la vigencia del Parque ha estado ligada a su capacidad para reinventarse.

‘Explora entendió que su papel iba mucho más allá de exhibir contenidos científicos. Hoy buscamos ser un espacio donde personas diversas puedan encontrarse para conversar, aprender y construir sentido alrededor de los grandes temas de nuestro tiempo’.

Es así como esta búsqueda se refleja en una programación que entrelaza conversaciones sobre biodiversidad, cambio climático, salud planetaria, inteligencia artificial o transición energética con experiencias culturales, recorridos, podcasts y encuentros con investigadores, artistas y comunidades. La ciencia deja de ser una colección de datos para convertirse en una conversación pública.

Parque Explora
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Pero detrás de esas actividades existe una infraestructura científica que pocas personas conocen…

En los últimos años, el antiguo Acuario del Parque Explora cambió incluso de nombre. Hoy se conoce como Área de Conservación y Bienestar Animal, una transformación que refleja una visión más amplia sobre el papel que desempeña la institución. ‘Entendimos que el Acuario y el Vivario no son un fin en sí mismos. Son un medio para que ocurran cosas allá afuera, en la naturaleza’, explica el Profesional en Estrategias para la Conservación  y biólogo Luis Kamil Buitrago.

La Conservación Sensible se convirtió en uno de los ejes de Impacto del Parque, esto implica reconocer que las especies que allí habitan son más que una mera exposición, sino que pueden convertirse en plataformas para investigar, rescatar especies amenazadas y generar conocimiento útil para la conservación. Para muchos visitantes, ver un pez es una experiencia cotidiana asociada al alimento. Sin embargo, observarlo en otro contexto, el educativo, permite comprender las relaciones ecológicas que sostienen los ecosistemas y acercarse a historias extraordinarias que permanecen ocultas.

Parque Explora
Parque Explora

Dado que el Parque opera como una institución que brinda asesoría, realiza diseños y construye hábitats educativos para animales; varias de estas historias de naturaleza ocurren tras bambalinas y alineadas con la normativa colombiana sobre la tenencia de fauna silvestre y con los estándares internacionales de bienestar animal manejados por las asociaciones de centros de conservación.

En este sentido, estuvimos conversando con Luis Kamil sobre lo proyectos de conservación que se adelantan actualmente:

Cuando el cauce del río Cauca se alteró por la emergencia de Hidroituango, cientos de peces fueron rescatados por diferentes instituciones. Entre ellos se encontraba un grupo de bagres sapo que llegó al Parque Explora como parte de un proceso de rehabilitación.

Años después, investigaciones lideradas por la profesora Edna Márquez, de la Universidad Nacional de Colombia, permitieron determinar que se trataba de una especie nueva para la ciencia y, al mismo tiempo, de una especie amenazada con importancia para la soberanía alimentaria de las comunidades ribereñas.

El siguiente paso del proceso, fue desarrollar protocolos de reproducción asistida mediante estimulaciones hormonales. El proceso resultó exitoso y actualmente el Parque alberga tres generaciones de estos peces, incluyendo individuos nacidos mediante reproducción natural.

Estimulación hormonal
Estimulación hormonal

Sin embargo, la recuperación plantea un dilema: los ecosistemas donde fueron rescatados continúan sometidos a múltiples presiones ambientales, por lo que liberarlos significaría exponerlos nuevamente a peores amenazas.

La solución que hoy exploran consiste en transferir ese conocimiento a las comunidades pesqueras. La meta es desarrollar sistemas artesanales de incubación y reproducción que permitan fortalecer alternativas de sustento y conservar la especie en sus territorios.

La segunda oportunidad de una especie que desaparece en silencio.

Por otro lado, entre troncos y hojas de almendro sumergidas habita uno de los peces más raros de Colombia: la cucha de ojos azules (Panaque cochliodon), una especie endémica de las cuencas Cauca-Magdalena catalogada en Peligro de Extinción. Los ejemplares que hoy permanecen en Explora fueron incautados en el aeropuerto El Dorado cuando iban a ser enviados ilegalmente hacia Hong Kong para abastecer el mercado internacional de peces ornamentales.

Actualmente, el equipo trabaja en protocolos de crecimiento y reproducción, utilizando dietas especializadas, monitoreo veterinario y condiciones que imitan los ambientes oscuros y ricos en madera de los que depende esta especie.

Paralelamente, si existe un grupo animal que simboliza la crisis global de la biodiversidad son las ranas. Los anfibios son considerados bioindicadores: su piel permeable los hace especialmente sensibles a la contaminación y a las alteraciones ambientales. Más del 40 % de las especies conocidas enfrenta algún grado de amenaza y muchas poblaciones han desaparecido debido al hongo quítrido (Batrachochytrium dendrobatidis), responsable de una de las mayores pandemias registradas en la fauna silvestre.

Dentro de este panorama, el género Atelopus, conocido como las ranas arlequín, representa uno de los grupos más vulnerables del planeta. Por ello, el Parque Explora hace parte de la Alianza para la Resiliencia de los Anfibios Tropicales, junto con el Instituto Smithsonian de Panamá, Fundación ambatú en Ecuador y Fudeci en Venezuela, una iniciativa, financiada por Earth Bezos Fund, que durante los próximos cinco años buscará desarrollar programas de conservación para al menos veinte especies prioritarias.

Entre ellas se encuentran la rana dorada venenosa (Phyllobates terribilis) y la rana arlequín feliz de Santa Marta (Atelopus laetissimus), una especie exclusiva de la Sierra Nevada, especies para las cuales se desarrollan protocolos inéditos de reproducción, monitoreo ecográfico y estimulaciones hormonales. Durante años, el equipo ha pesado semanalmente las hembras, monitoreado el desarrollo de sus ovarios mediante ecografías y estudiado sus ciclos reproductivos para identificar los momentos óptimos de reproducción, van a su ritmo como expresa Kamil.

La paciencia es indispensable. Una hembra puede tardar un año en producir nuevamente huevos y cada ensayo hormonal exige semanas antes de volver a intentarlo con un mismo individuo. Pero gracias a la espera y a estas investigaciones, el Parque obtuvo recientemente espermatozoides viables tanto para la Atelopus laetisismus, Phyllobates terribilis y Dendrobates truncatus , un avance significativo dentro de los esfuerzos internacionales por desarrollar herramientas de reproducción asistida.

Atelopus laetissimus
Atelopus laetissimus

Mientras todo esto ocurre tras bambalinas, miles de personas recorren cada año los espacios del Parque, participan en talleres, conversatorios y actividades diseñadas para despertar preguntas. Para Andrés Ruiz, esa es precisamente la esencia de los proyectos que adelantan en el Parque. ‘La investigación aporta evidencia y comprensión, la educación crea capacidades para interpretar y actuar, la cultura abre espacios para imaginar otros futuros posibles y la participación ciudadana conecta todo ello con los problemas reales de los territorios’.

La Agenda 2026 del Parque refleja esa visión. La biodiversidad, la crisis climática y la salud planetaria atraviesan exposiciones, experiencias inmersivas, conversaciones públicas y eventos abiertos a la ciudadanía; porque al final la conservación no comienza únicamente en los laboratorios ni en las áreas protegidas. Empieza en algo mucho más sencillo y poderoso: la capacidad de maravillarse, hacer preguntas y reconocer que la vida, en todas sus formas, merece ser comprendida y cuidada.

Jacques-Yves Cousteau: el hombre que abrió la escotilla hacia el mundo submarino

Mucho antes de que el océano ocupara un lugar central en las conversaciones sobre conservación, Jacques-Yves Cousteau logró que millones de personas miraran bajo la superficie del mar con asombro y curiosidad. Inventor, explorador, cineasta y divulgador, transformó la manera en que entendemos el mundo submarino y abrió la puerta a generaciones de buzos y amantes del océano. A bordo del mítico Calypso convirtió las profundidades marinas en un territorio cercano y fascinante. Su legado sigue vivo como una invitación permanente a explorar y proteger el planeta azul.

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