Desde hace más de un siglo, el buceo ha representado una capacidad silenciosa pero decisiva para la seguridad, la defensa y la protección del patrimonio natural de Colombia. Mucho antes de que la tecnología hiciera visibles las profundidades, hombres y mujeres dela Armada Nacional ya descendían al agua con una misión clara: servir al país desde el fondo del mar y de los ríos.


Fotos: Buceo y Salvamento de la Armada Nacional
Hoy, Buceo y Salvamento es una institución estratégica, pionera en Latinoamérica y aliada de Agenda del Mar en la defensa activa de los océanos. Esta es una historia de evolución técnica, vocación humana y compromiso ambiental. Una historia que se escribe bajo el agua, pero impacta en la superficie.
Los orígenes del buceo en la Armada Nacional de Colombia se remontan a comienzos del siglo XX, cuando, con equipos pesados tipo Siebe operados desde superficie, se atendían las necesidades de mantenimiento del Dique Nacional y de la infraestructura naval. Durante más de cincuenta años, esas primeras inmersiones, realizadas con escafandras rígidas, aire suministrado por umbilical y control completamente analógico, sentaron las bases de una disciplina marcada por la precisión, la disciplina y la confianza absoluta entre el buzo y su equipo de superficie.
Con la modernización de la Armada en las décadas de 1960 y 1970, y la llegada de nuevas capacidades submarinas, se dio un paso decisivo: en 1976 se consolidó la misión formativa de la Escuela de Buceo y Salvamento en la Base Naval ARC “Bolívar”. Ese año se realizó el primer Curso de Buceo y Salvamento, con la participación de seis oficiales, ocho suboficiales y un civil, entrenados para ejecutar operaciones seguras en mar, ríos y lagos. A partir de ese hito fundacional, la Escuela inició un camino ininterrumpido de formación que hoy suma decenas de cursos especializados, desde buceo de primera clase e inspectores submarinos,hasta medicina del buceo y apoyo a operaciones de reconocimiento anfibio.
En los años ochenta y noventa, el desarrollo tecnológico marcó una nueva etapa. El buceo institucional se fortaleció con mejores equipos, doctrina actualizada y una expansión operativa que acompañó la creación del Cuerpo de Guardacostas. La Escuela se consolidó como el alma máter del buceo en Colombia, ampliando su alcance técnico y humano, e integrando de manera progresiva la medicina hiperbárica como pilar de la seguridad operacional. El primer Curso de Buceo y Medicina del Buceo, realizado en 1981, fue un punto de inflexión que elevó los estándares de atención sanitaria, respuesta ante accidentes y supervivencia en misiones subacuáticas.


Fotos: Buceo y Salvamento de la Armada Nacional
En 2017, el Buceo y Salvamento de la Armada atravesó una etapa histórica de transformación y fortalecimiento estratégico. Ese proceso permitió ampliar la cobertura nacional y profundizar capacidades críticas para la seguridad y defensa. La clausura del primer Curso de Buceo Técnico de Profundidad “Lanzones”, certificado internacionalmente, marcó un antes y un después: buzos acreditados para operar hasta 200 pies con mezclas de gases, procedimientos avanzados de descompresión y apoyo directo a unidades navales, emergencias y salvamento marítimo. La creación de la Sección de Buceo Técnico consolidó esa capacidad como un activo permanente de la Institución.


Fotos: Buceo y Salvamento de la Armada Nacional
Esa evolución no se detuvo. En la última década, la Escuela de Buceo y Salvamento se convirtió en el ente rector del buceo en la Armada Nacional y en sede académica de la Escuela Naval de Suboficiales ARC “Barranquilla”. El Ministerio de Educación Nacional la reconoció como el único centro del país con registro calificado para el programa de Tecnología en Buceo y Salvamento Marítimo y Fluvial, mientras que organismos internacionales como CMAS, FEDECAS y DAN avalaron sus estándares técnicos, deportivos y de seguridad. Paralelamente, se incorporaron capacidades de buceo técnico profundo, robótica submarina con ROV, inspecciones remotas y operaciones en escenarios de baja visibilidad y alta complejidad.
Hoy, el Comando de Buceo de la Armada Nacional cuenta con más de 600 buzos y presencia en el Caribe, el Pacífico, la Orinoquía y la Amazonía. Sus misiones abarcan desde la lucha contra delitos transnacionales y la atención de emergencias, hasta el rescate de personas, la protección del patrimonio cultural sumergido y la respuesta a derrames de hidrocarburos. Cada mes, los buzos inspeccionan cerca de 70 buques petroleros, reduciendo riesgos ambientales incalculables y fortaleciendo la protección de los ecosistemas marinos y fluviales.


Este compromiso con el ambiente se ha traducido también en acciones concretas de conservación. La participación de la Escuela de Buceo en jornadas de restauración coralina en el Parque Nacional Natural Corales del Rosario y de San Bernardo, así como su incursión en el buceo científico, reflejan una Armada que entiende la defensa del territorio como inseparable del cuidado de la naturaleza.
La historia del Buceo y Salvamento es, en esencia, una historia de servicio silencioso, innovación constante y amor profundo por el agua. Desde la escafandra rígida hasta los ROV de última generación, la misión sigue siendo la misma: salvar vidas, proteger los intereses marítimos del país y cuidar los ecosistemas que nos sostienen. Desde Agenda del Mar,celebramos esta alianza y reconocemos en el buceo de la Armada un ejemplo de cómo la técnica, la ética y la vocación pueden encontrarse bajo el agua para construir un país más consciente de su relación con el mar.





