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Voces que restauran el océano: la experiencia de voluntariado en Coraltheca

Foto: Jose Soto
Foto: Jose Soto
En este artículo, queremos dar voz a algunas de experiencias de voluntariado aliadas a la Coraltheca y mostrar cómo, sin importar la formación o el perfil profesional, todos pueden ser parte de esta gran misión de conservación marina.

Los arrecifes de coral son ecosistemas esenciales para la vida marina, pero también se encuentran entre los más amenazados por el cambio climático y la actividad humana. Conscientes de esta realidad, Coraltheca es un programa de restauración de arrecifes de coral que, en alianza con diversas organizaciones, trabaja en la recuperación de estos ecosistemas a través de técnicas innovadoras y el compromiso de personas apasionadas por el océano. Esta iniciativa no solo busca devolver la vida a los corales, sino también generar conciencia sobre la importancia de su conservación.

El voluntariado es una pieza clave en este esfuerzo ya que reúne a personas de diferentes disciplinas que aportan su conocimiento y habilidades para fortalecer el proyecto. Desde biólogas marinas, hasta especialistas en marketing y redes sociales, cada uno de estos voluntarios contribuye desde su área al éxito de la restauración coralina.

Es por esto que conversamos con tres inspiradoras mujeres, amantes del mar y su conservación, que encontraron en la Coraltheca la oportunidad de aportar su granito de arena en la misión de velar por la salud de los arrecifes de coral, los cuales a su vez, son indicador de la vida y la salud en el océano.

Ellas son Mariana Fuentes Vélez, buzo, economista, bailarina y profesora de yoga; Yadira Murillo Blanco, profesional en Negocios Internacionales y Mercadeo con énfasis en estrategias ESG, quien actualmente está realizando un MSc en transformación empresarial para la sostenibilidad y Stephanie Peak, administradora de Negocios de Eafit.

Yadira Murillo Blanco, Mariana Fuentes Vélez, Stephanie Peak.

Coraltheca no solo es un esfuerzo científico y de conservación, sino también un espacio donde voluntarias de diferentes disciplinas han dejado su huella. Estas mujeres han aportado su conocimiento y compromiso para aunar esfuerzos en la misión de devolver la vida a los arrecifes. Aquí, sus voces nos cuentan qué significa ser parte de este proyecto, cómo ha impactado sus vidas y por qué cada acción, por pequeña que parezca, es un paso hacia un mar más resiliente.

¿Qué te motivó a participar en esta actividad específica de voluntariado dentro de la Coraltheca?

Mariana Fuentes Vélez: como buzo apasionada y amante del mar, siempre había sentido una atracción especial a este tipo de iniciativas. Había participado en una ocasión anterior en una limpieza de playas, siembra de manglar y liberación de caimanes con la empresa en la que trabajaba en ese entonces y me encantó. Desde ese momento quedé conectada con Maria José y le expresé mi interés en continuar participando de estas actividades.

Un día me llamó y me dijo que necesitaban voluntarios para trabajar con la Coraltheca, proyecto que había conocido en la charla a la que me conecté por la compra de la guía de peces de la Agenda del Mar. Inmediatamente le dije que sí, mientras celebraba en mi casa la oportunidad que me soñaba, y ese fue el comienzo de esta aventura, de la que quedé enamorada. 

Una vez allá, en Islas del Rosario, los voluntarios éramos el equipo de apoyo para lo que surgiera. Armando y limpiando el laboratorio, organizando y revisando equipos, gametotrampas, linternas, recogiendo y limpiando sustratos, armando las cribs. Fue genial, porque nos permitió ver desde todos los ángulos este proyecto tan grande y poderoso, pero que aún está en construcción y requiere de muchas manos.

Todas las noches salíamos a bucear, esperando la hora del desove. Algunos días tuvimos desove, aunque la fertilización no fue exitosa, otros días no tuvimos desove, y con lo triste y todo de no entender por qué estaba pasando esto, al otro día regresábamos con la esperanza de que sería mejor. Y en ciencia es así, un no resultado también es un resultado.

Yadira Murillo Blanco: El seguir trabajando por la sostenibilidad en nuestro país. Siempre ha sido mi pasión desde que estaba en la universidad, así que mi experiencia profesional ha estado enfocada en posconsumo y economía circular. Por lo tanto, al escoger Coraltheca para conocer sobre restauración de corales y el impacto a nivel social y ambiental que genera el programa, me ha motivado a seguir trabajando por la transformación empresarial hacia la sostenibilidad

Stephanie Peak: aunque aún no hemos participado en un desove de coral, mi esposo y yo siempre hemos tenido una conexión especial con el mar, que nos impulsó a aportar financieramente al mantenimiento de la Coraltheca. Mi papá era buzo y pescador, entonces gracias a él tuve una infancia en la que aprendí mucho sobre el océano, siendo buzo desde muy pequeña y haciendo que el amor al mar fuera parte de mi crianza. Cuando crecí y quise formar empresa, tenía como norte que esta tuviera alma y de ahí surge Koral Kombucha: con los corales como propósito y los océanos como ejemplo.

Desde tu área de conocimiento, ¿cómo sentiste que aportaste al proyecto y qué te llevas de esta experiencia?

MFV: digamos que al comienzo sentía que mi formación profesional no tenía un impacto directo en mi aporte al proyecto, sin embargo, fui descubriendo que siempre hay algo que ofrecer, y mi experiencia con el manejo de datos y analítica nos permitió diseñar y plantear posibles bases de datos para la recopilación y futuros análisis de la información.

Ahora bien, desde el resto de los ámbitos, siento que cualquier persona que tenga la disposición de ayudar es importante para el desarrollo del proyecto, independiente del área del conocimiento. Porque se necesitan muchas manos para construir y trabajar.

Me llevo la felicidad de haber participado y haber aportado en un proyecto hermoso que me llena de propósito y de haber conocido personas increíbles de las que aprendí muchísimo, pero sobre todo me quedo con el compromiso de seguir aportando desde lo que hago en mi casa y mi día a día:  dar a conocer la Coraltheca y cómo apoyarla, instruyendo a otros cómo se cuida el mar desde la ciudad, tomando decisiones de consumo más conscientes en mi hogar y protegiendo las fuentes de agua.

Fotos: Jose Soto

YMB: desde mi experiencia en Marketing y comunicaciones, considero que aporte con ideas para encontrar nuevas formas de comunicar y captar la atención hacia el programa. Evidenciando a las empresas que sí vale la pena y que es necesario apoyar estos proyectos a largo plazo de manera conjunta y constante en el tiempo.

SP: yo soy Administradora y me he sentado varias veces con Maria José a hacerle unas propuestas desde lo que considero que podemos hacer para que más personas conozcan este maravilloso proyecto, que más personas se sensibilicen sobre la importancia de los corales y los océanos. En este sentido, construí un plan para pequeñas donaciones con el fin de hacer que esta iniciativa sea viable económicamente, porque más que las grandes empresas con gran músculo financiero, el poder yace en los pequeños aportes que puede hacer la gente.

¿Hubo algún momento que te marcó o te hizo ver la conservación marina desde otra perspectiva?

MFV: sí, un día que salimos del agua, después de haber estado aproximadamente hora y media buceando sin obtener un resultado positivo. No hubo desove o al menos no de suficientes colonias para la fertilización. Regresamos tristes, cuestionándonos qué estaba pasando, si este tema ambiental estaba peor de lo que imaginábamos. Y recuerdo que Maria José me decía lo duro que le parecía esto, que habíamos hecho todo bien y aun así eso podía suceder, y aún con lágrimas en los ojos, sentía un tono esperanzador en sus palabras, diciéndome que justamente por eso no podíamos parar, que antes había que seguir trabajando por proteger y cuidar los corales.

Entre las especulaciones de por qué había sucedido esto, nos explicaban que posiblemente el blanqueamiento del año pasado, que había sido uno de los más largos había afectado el coral y apenas estábamos viendo la consecuencia en este aspecto, que no desovaran o que la fertilización de esos huevos no fuera exitosa.

Esto me marcó en dos sentidos, el primero, entender que eso que hacemos tiene un efecto directo sobre la naturaleza y las consecuencias no se ven inmediatamente sino en procesos más largos como este. Y segundo, por más dura que sea la realidad, siempre tenemos la opción de ver el panorama desde la esperanza y desde allí actuar, seguir apoyando iniciativas que busquen la conservación del ambiente y tomando decisiones de consumo más conscientes.

YMB: desde el momento número 1 dónde María José empezó a contarnos sobre el programa; me decía a mi misma » realmente esto es increíble, todo lo que pasa alrededor de los océanos y a veces simplemente pasamos desapercibidos como ciudadanos.
Así que para mí, haber aprendido sobre corales y su proceso de restauración a través de la reproducción sexual…fue increíble porque son proyectos con un proceso técnico específico que sucede solo en determinadas temporadas durante el año, pero de gran impacto hacia un buen futuro, porque estamos hablando de la preservación de la biodiversidad marina.

SP: me marca mucho ver lo delicado que es el equilibrio ecológico, que a pesar de todos los esfuerzos que hacen los voluntarios y científicos miembros del proyecto, hay muchos factores que se salen de nuestras manos y parecen un milagro de la vida.

¿Cómo crees que pequeñas acciones como esta pueden generar un impacto positivo en la restauración de los arrecifes de coral?

MFV: creo que todas las acciones tienen un impacto, y en este caso, la reproducción sexual del coral, en la búsqueda de diversidad genética para que aumente la probabilidad de que los corales puedan resistir todos los desafíos a los que se enfrentan actualmente es una gran apuesta. Y es la base no solo en temas de protección de la diversidad del océano sino de otras posibles iniciativas más delante de restauración de coral. Quizás los efectos no lleguemos a verlos, pero si algo hemos visto es que la naturaleza es resiliente y por eso creo que hay que seguir aportando desde las pequeñas acciones.

YMB: la primera y gran acción es una educación a todos los niveles y desde diferentes actores. Amamos los océanos, ¿quién no ama estar cerca al mar? Pero eso no significa que debemos esperar estar frente al mar para tomar acción en pro de los océanos y darnos cuentas que nos brinda oxígeno, comida y sustento.

SP: yo pienso que las pequeñas acciones son las que van sumando. Generar un alcance masivo, es decir, que muchas personas hagan pequeñas acciones, es lo que realmente genera un impacto… que muchas personas se concienticen de que ‘El Mar Empieza en Casa’ como dice la Agenda del Mar, nos va a ayudar. Y esto desde los colegios incluso, finalmente quienes están influyendo hoy en día en las casas, son los niños.

Si alguien está dudando en participar en una actividad como esta, ¿qué le dirías sobre la experiencia y su importancia?

MFV: Le diría que es una experiencia genial, para aprender, hacer algo diferente y conocer todo el trabajo que implica un proyecto como estos. A veces desde afuera creemos que todo es muy fácil, pero cuando nos acercamos y vemos las cosas desde adentro entendemos la cantidad de manos que se necesitan y que cualquier ayuda es bienvenida.

El buceo me ha mostrado que hacemos parte de algo más grande, que pertenecemos a este universo, y eso nos enseña humildad y reconocimiento de los demás seres como igual de importantes, por lo que tenemos la responsabilidad de respetar y preservar todo lo que nos rodea.

Como última recomendación, diría que se necesita disposición, flexibilidad y pasión por lo que se hace. Por eso mi consejo es que busquen algo con lo que conecten, que les guste, y de esa manera pueden entregar parte de lo que hacen a través de un voluntariado. No tiene que ser algo muy grande, desde las acciones pequeñas en la cotidianidad se hacen aportes significativos.

YMB: participar en un voluntariado requiere de pasión por hacer las cosas para un propósito real y Coraltheca lo es sin duda. Más allá de aprender sobre arrecifes, servicios ecosistémicos y la importancia de cuidar los océanos.
Amarás esta experiencia y comprenderás la conexión innata que tenemos con los océanos.

SP: si alguien está pensando en participar de una de estas actividades, le diría que si tiene la oportunidad, la tome, estas son cosas que no son de todos los días y a las que no todo el mundo tiene el privilegio de acceder. Ver como se crea la vida del planeta es un privilegio y entender a ese nivel, casi que de dios, le cambia a uno la percepción de la vida. Yo lo haría porque es una experiencia única que le ayuda a uno a profundizar, no solo en información sobre el mar y los corales, sino también en el sentido y el milagro de la vida.

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