Por:Paola Sofía Obando Madera, Invemar. Programa Calidad Ambiental Marina. Jefe línea de investigación en Evaluación y Seguimiento de la calidad ambiental marinaS.
En las costas Caribe y Pacífico de Colombia confluyen factores como la dinámica costera, el clima, la densidad poblacional y el desarrollo socioeconómico, que determinan la distribución de contaminantes generados en tierra o transportados por los ríos hacia el mar. En el Caribe destacan el Magdalena, Atrato, Sinú y Ranchería, mientras que en el Pacifico lo hacen el San Juan, Mira y Micay. Estos ríos, en su trayecto desde las montañas hasta sus desembocaduras, reciben descargas de plásticos, nutrientes, hidrocarburos, metales pesados, plaguicidas, materia orgánica y microorganismos fecales, que deterioran la calidad del agua y de los sedimentos, restringiendo sus múltiples usos. A esta situación se suma la baja conciencia ambiental que contribuye al incremento de la basura marina, dominada por plásticos, con efectos adversos para los ecosistemas y la salud humana.
Con el fin de vigilar estas problemáticas, en 2001 se creó la Red de Vigilancia para la Conservación y Protección de las Aguas Marinas y Costeras de Colombia (REDCAM), coordinada por el instituto de investigaciones Marinas y Desarrollo Sostenible, junto CORALINA, CORPOGUAJIRA, CORPAMAG, CRA, CARDIQUE, CARSUCRE, CVS, CORPOURABA, CODECHOCO, CVC, CRC Y CORPONARIÑO. Este programa de cooperación interinstitucional consolidó el primer sistema nacional consolidó el primer sistema nacional de monitoreo ambiental marino, y uno de sus principales aportes es el índice de Calidad de Aguas Marinas y Costeras (ICAM), certificado por el DANE como una operación estadística oficial que respalda decisiones ambientales.
Los resultados en 2024 mostraron que más de la mitad de las estaciones evaluadas presentaron condiciones óptimas o adecuadas para la conservación de los ecosistemas. De 181 sitios, un 54,4% registró calidad favorable, frente a un 21,3% en estado inadecuado o pésimo. El seguimiento incluyó 56 playas en once departamentos, donde los plásticos fueron el material predominante: 65% en Atlántico y 78% en Nariño. La abundancia de residuos varió entre 0 y 4,24 ítems/m² en el Caribe y entre 0 y 1,69 items/m² en el Pacifico, mientras que los microplásticos alcanzaron cifras mucho más altas, con picos de 1644 items/m² en el Caribe y 364 ítems/m² en el Pacífico. Estos hallazgos confirman la magnitud de la presión que enfrentan los ecosistemas costeros por la contaminación derivada de actividades humanas.
Desde su creación, la REDCAM ha ampliado su alcance: en 2014 incorporó el monitoreo de contaminantes en sedi- mentos, en 2017 el de microplásticos, y en 2021 la medición de su presencia en arena de playas, junto con la observación de floraciones algales nocivas y la acidifi- cación oceánica. Estos avances han forta- lecido la cooperación internacional, per- mitiendo el posicionamiento de Colombia en iniciativas como la Red de Investi- gacion de Estresores Marinos-Costeros en Latinoamérica y el Caribe (Remarco) y al ser miembros del grupo de expertos en contaminación plástica del convenio de Cartagena liderado por PNUMA.
Los datos evidencian la urgencia de fortalecer la gestión de residuos sólidos y vertimientos. En Colombia se generan cerca de 25 millones de toneladas de desechos al año, con una tasa de recicla- je de apenas 16 %. Reducir el ingreso de plásticos y microplásticos al mar resulta clave para cumplir compromisos como el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14, orientado a la protección de los ecosistemas marinos. La REDCAM se ha consolidado como herramienta fundamental para conocer el estado de los mares del país, orientar políticas públicas y apoyar iniciativas globales. El desafío ahora es traducir esta información científica en medidas efectivas que reduzcan la contaminación y garanticen la conservación y el uso sostenible de los ecosistemas marinos y costeros.






