Por: Dr. Fernando Trujillo, biólogo marino, Director Cientifico
Fundación Omacha.
Colombia es un país de agua. Tenemos dos litorales que suman 2.926 km de línea costera, además de una extensa red de ríos y humedales. En el territorio nacional habitan 42 especies de mamíferos acuáticos, es decir, el 30% de las que existen en el mundo. Recuerdo que en mi formación universitaria como biólogo marino en los años ochenta, estas especies ni se mencionaban, no se conocían. Pero gracias a expediciones pioneras como la del SIBEN en 1988 y el Odissey en 1990, estas especies entraron en el radar nacional.
Los estudios del Dr. Jorge Reynolds en cardiología de especies marinas atrajeron la atención de grandes científicos como Roger Payne, que terminaron apoyando el monitoreo de ballenas jorobadas en el Pacífico y colombiano y el estudio de delfines en la Amazonia. Estas dos iniciativas se han convertido en pilares de la investigación de cetáceos en Colombia. Con la información producida alrededor de estas especies se ha incentivado la creación o ampliación de áreas protegidas en el Caribe, Pacífico, Orinoquía y Amazonía.
Los mamíferos acuáticos mejor estudiados en Colombia han sido las ballenas jorobadas (Megaptera noveangliae), delfines de río (Iniageoffrensis y Sotalia fluviatilis), delfín de Guayana (Sotalia guianensis), delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), manatí antillano (Trichechus manatus), manatí amazónico (Trichechus inunguis) y las dos especies de nutrias (Pteronura brasiliensis y VLontra Longicaudis).

Los estudios con estas especies han buscados establecer su distribución, abundancia, genética, comportamiento, acústica y las amenazas que enfrentan. Para esto se han usado metodologías validadas en otras partes del mundo como la foto identificación de ballenas jorobadas a partir de las marcas en la aleta caudal y el monitoreo satelital de ballenas y delfines de río. Esta ha permitido identificar áreas prioritarias de alimentación y cuidado ce crías para los delfines, como el sitio Ramsar. Lagos de Tarapoto. Otro hito muy relevante ha sido la participación de Colombia en las expediciones a la Antártida, lideradas por la Armada Nacional a través de la Comisión Colombiana de Océano. Desde su inicio en 2014 se viene haciendo un trabajo valiosísimo, que tuve la oportunidad de apoyar en una expedición en la Antártida a la que Colombia fue invitada por la Comisión Internacional Ballenera.
Los mamíferos acuáticos también han sido un motor para promover el turismo responsable de observación, especialmente de ballenas y delfines, que cada año genera más de 10 millones de dólares que impulsan la economía de las comunidades locales.
Son muchos los avances en el estudio de estas especies en los últimos 35 años, pero aún falta mucho camino que recorrer y los retos y amenazas son enormes. El futuro de las ballenas, delfines, manatíes y nutrias está ligado al futuro de los océanos, ríos y humedales del planeta.





