Por: Paula Andrea Zapata Ramírez, phD Universidad Pontificia Bolivariana Ocean Quest – Deep blue initiative Luisa Fernanda Dueñas, phD Universidad Nacional de Colombia
Casi la mitad del territorio de Colombia es un mar profundo, un reino que regula nuestro clima y sustenta la vida. En 2017, la expedición COLDEX fue una oportunidad histórica para explorarlo. Con el buque M/V alucia y sumergibles de última generación, una colaboración internacional se preparaba para desvelar los secretos del Parque Nacional Natural Corales de Profundidad. Sin embargo, la expedición fue cancelada por la complejidad de los trámites burocráticos. La lección fue dura: nos basta con tener riquezas naturales; se necesita V «soberanía científica», la agilidad institucional para capitalizar oportunidades globales. Hoy, el paradigma de exploración oceánica ha cambiado.

El modelo tradicional, dominado por gobiernos, dominado por gobiernos, dio paso a una era impulsada por la filantropía privada. Organizaciones como el Schmidt Ocean Institute; Ocean X, Ocean Quest, REV Ocean; entre otros, operan flotas de vanguardia, ofrecieron acceso a tecnologías antes inalcanzables. Este nuevo ecosistema representa una oportunidad sin precedentes para países como Colombia, abriendo la puerta a investigaciones antes imposibles.
Aprendiendo del pasado, Colombia respondió estratégicamente. En 2025 se formalizó la Red Latinoamericana de Exploración de Aguas Profundas (LADEN), una alianza que permite a la región actuar como unbloque coordinado. LADEN desarrolla propuestas
científicas conjuntas y negocia con las flotas filantrópicas desde una posición de fortaleza. La reciente reunión de alto nivel en Cartagena con REV Ocean, que congregó a ministerios, la DIMAR y la academia, demostró que el país está preparado para esta nueva era de colaboración
La exploración del abismo ya no es solo curiosidad; es una necesidad estratégica. Los datos obtenidos son la base para la Planificación Espacial Marina (PEM), esencial para organizar de forma sostenible los usos del mar, desde la pesca hasta la energía eólica costa afuera. Conocer el fondo marino es vital para la transición energética, la protección de cables submarinos y para asegurar que la exploración de recursos se realice con los más altos estándares ambientales. Es un acto de soberanía.
El viaje de Colombia hacia su mar profundo ha sido de contrastes. De la lección de COLDEX nació una nueva estrategia. Para 2026, la visión es transformar un reino de misterio en una fuente de conocimiento y desarrollo sostenible. La expedición a nuestras profundidades no es solo para explorar el océano, sino para descubrir el potencial de nuestra nación, reafirmando que, sin importar la distancia, el mar siempre
empieza en casa.






