Santiago, el pescador, de El viejo y el mar

La soledad, la valentía y la lucha contra la adversidad son valores que encarna Santiago, el protagonista de El viejo y el mar, la obra cumbre de Ernest Hemingway.

Por: Carlos Esteban Restrepo

Afirma la crítica que la vida del “Viejo”, como lo denominó Ernest Hemingway en su famosa novela “El Viejo y el mar”, está basada en la historia de Gregorio Fuentes, un español nacido en las islas Canarias, quien a sus 22 años de edad emigró a Cuba, donde se radicó para vivir de la pesca.

Cuenta la historia que Santiago, tras más de dos meses de no tener éxito en sus jornadas de pesca, navega hacia la corriente del golfo y captura desde su pequeña embarcación un gigantesco pez marlín que lo obliga a luchar durante tres días para dominarlo y alcanzar a soñar cuanto mérito y beneficios le traería.

El viejo admira su fortaleza y belleza, teniendo así grandes sentimientos encontrados. Pero sus ilusiones se ven desvanecidas por una gran frustración, al ver como su gran trofeo es devorado por los tiburones, camino a su cabaña en la Habana.

El Viejo, provisto de un arpón valientemente trata de defenderlo a muerte, pese a su estado de agotamiento e inanición y, aunque logra matar y alejar varios de sus “enemigos”, solo puede conformarse con el esqueleto de aquel gran pez. Su joven discípulo y gran amigo Manolín, a quien sus padres le prohibieron salir a pescar con Santiago, le expresa su lealtad y valora su hazaña.

Santiago se caracteriza por ser un hombre solo y muy valiente; hasta cierto punto necesitado de reconocimiento dentro de su comunidad, pero ese vacío es llenado por Manolín a quien le transmite su conocimiento y experiencia, entablando una amistad inquebrantable. La nobleza, serenidad, sabiduría y tenacidad de este personaje transmiten al lector un gran sentimiento de admiración, al mismo tiempo contrastado con una profunda compasión por sus conmovedoras historias y sueños.

El viejo y el mar, la novela

Escrita por Ernest Hemingway en Cuba en el año 1951 por encargo de la revista “Life” y publicada un año después, constituye su obra de ficción más reconocida. El autor recibió premios como el Pulitzer en 1953 y posteriormente el Premio Nobel de Literatura por toda su obra literaria. En 1958 se realiza la primera adaptación de la Novela al cine, con la película dirigida inicialmente por Fred Zinnemann y tras su renuncia, retomada por John Sturges y protagonizada por el actor Spencer Tracy. El filme recibe el Óscar a la mejor banda sonora.

Una segunda adaptación como miniserie se realiza en 1990 bajo la dirección de Jud Taylor y como protagonista el famoso Anthony Quinn. La serie fue nominada a tres premios Emmy.

En 1999 se realiza una tercera adaptación como corto de animación realizado por Alexander Petrov. Veintinueve mil cuadros pintados sobre vidrio utilizó Petrov para este corto de solamente 20 minutos, pero suficiente para ganar varios premios internacionales, incluido el Oscar a mejor Cortometraje.

Recientemente se realizó una adaptación para niños, publicada por Buque de Letras en 2019.

FRAGMENTOS

Santiago recuerda con nostalgia su pasado y cuenta con su pequeño gran amigo para las jornadas de pesca…

“Ya no soñaba con tormentas, ni con mujeres, ni con grandes acontecimientos, ni con grandes peces, ni con peleas, ni con demostraciones de fuerza, ni siquiera con su mujer. Solo soñaba con lugares donde había estado y con los leones en la playa. Jugaban como gatitos al atardecer y los quería como quería al chico. Nunca soñaba con él. Solo se despertaba, veía la luna por la puerta abierta, desenrollaba los pantalones y se los ponía. Orinaba fuera de la cabaña y subía por el camino para ir a despertar al chico. Temblaba con el fresco de la mañana. Pero sabía que temblando entraría en calor y que pronto estaría remando.”

La lucha con el gran pez en su soledad… “Entonces empezó a sentir lástima por el gran pez que había enganchado. Es maravilloso y extraño, y quién sabe qué edad tendrá —pensó—. Jamás he cogido un pez tan fuerte, ni que se portara de un modo tan extraño. Puede que sea demasiado prudente para subir a la superficie. Brincando y precipitándose locamente pudiera acabar conmigo. Pero es posible que haya sido enganchado ya muchas veces y que sepa que ésta es la manera de pelear. No puede saber que no hay más que un hombre contra él, ni que este hombre es un anciano. Pero, ¡qué pez más grande! y qué bien lo pagarán en el mercado, si su carne es buena. Cogió la carnada como un macho, y tira como un macho, y no hay pánico en su manera de pelear. Me pregunto si tendrá algún plan o si estará, como yo, en la desesperación».

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