En superficie, la respiración es un acto tan natural que casi ni nos damos cuenta. Dentro del agua, en cambio, el buzo debe estar pendiente de su respiración todo el tiempo y ser consciente de sus limitaciones físicas y las de su equipo. La vida misma puede depender de ello. Hacer un buen consumo de aire al bucear no solo dará seguridad durante la inmersión, sino que le proporcionará al buzo más tiempo para disfrutar bajo el agua.
Viene entonces una pregunta importante: ¿cómo puedo mejorar mi consumo de aire? Primero que todo, debes tener en cuenta que no todos los buzos tienen el mismo consumo durante una inmersión; existen múltiples factores que pueden explicar la diferencia, uno de ellos es el volumen pulmonar, no puedes compararlo entre hombres y mujeres, o entre adultos y niños; claramente, la cantidad de aire que consumes tiene relación directa con el tamaño de los pulmones. Otro factor que entra en juego es la experiencia, no puedes comparar el consumo entre un buzo recién certificado vs un buzo profesional con miles de inmersiones.
Por eso, lo mejor es compararte contigo mismo; en la medida que aumentes tu experiencia con inmersiones o cursos de educación continua como el avanzado, rescates o especialidades, ten la seguridad de que tu consumo va a mejorar. Aquí te damos algunos consejos que te van a ayudar:
USAR UN EXCELENTE REGULADOR. Sea consciente que de este aparato puede depender su vida. Tan importante como comprar un producto de alta calidad, es hacerle un buen mantenimiento periódico. Un regulador que trabaje con la eficacia máxima exigirá menos esfuerzo y gasto de energía del buzo.
La regla número uno de la respiración para todo buzo con equipo de aire comprimido es la RESPIRACIÓN CONSTANTE, NO CONTENERLA. Esto con el fin de mantener la misma presión dentro y fuera de los pulmones. A más de 50 centímetros de profundidad, el tórax del ser humano no es capaz de expandirse por la presión que el agua ejerce sobre él.
El regulador permite vencer esa diferencia permitiendo la entrada de aire (o de la mezcla gaseosa) a los pulmones con la misma presión que rodea al buzo. Si el buzo contiene la respiración mientras asciende, la diferencia entre la presión interna (que es alta) y del ambiente (que empieza a reducirse) podría causar lesiones graves en los pulmones, las cuales se conocen como barotraumas pulmonares de ascenso y podrían, incluso, ser mortales.
En caso de que el buzo no pueda respirar debido a que se le agota el aire por un daño en el suministro del aire o la mezcla, este debería solicitar ayuda de un compañero que le pueda pasar un sistema de respiración que le permita seguir recibiendo aire mientras asciende; o a medida que va subiendo debe dejar salir burbujas de aire para evitar que este se sobre expanda en los pulmones y pueda causar una lesión.


RESPIRAR LENTA Y PROFUNDAMENTE. Una inspiración profunda permite que el aire llegue hasta los alvéolos de los pulmones, que es donde verdaderamente ocurre el intercambio gaseoso. En tal sentido, la boca, la laringe, la tráquea, los bronquios y bronquiolos se consideran “espacios aéreos respiratorios biológicos muertos” pues en ellos no hay tal intercambio. Además, son zonas de acumulación de dióxido de carbono (CO2), el gas que genera en el cuerpo la necesidad de respirar.
No es la falta de oxígeno, como podría pensarse, sino el exceso de CO2 lo que activa la alarma en el cerebro y genera la orden a la caja torácica para respirar. Aparatos como el regulador y las distintas tuberías de buceo prolongan esos “espacios muertos” y acumulan CO2 que dan la señal al cerebro para una siguiente inspiración, aunque los niveles de CO2 en los pulmones sean los adecuados. Para reducir el volumen de CO2 atrapado en esas áreas, se recomienda entonces exhalar durante más tiempo de lo normal. Para tener una respiración eficiente inhale por 3 segundos y exhale por 4.
TOMAR CONCIENCIA DE LA RESPIRACIÓN. Trate de estar lo más relajado posible. Cuando sienta que la respiración se acelera, solo es necesario bajar el ritmo o parar de moverse hasta que la respiración vuelva a la normalidad.
CONTROLAR LA FLOTABILIDAD. Los altos consumos de aire se deben muchas veces al esfuerzo continuo para mantenerse con flotabilidad neutra. El uso correcto del chaleco y llevar el lastre adecuado contribuyen a mantener la flotabilidad bajo control.
Con el peso adecuado se mantiene la línea horizontal del cuerpo y se pueden evitar esfuerzos adicionales para mantener la flotabilidad. No lleve más peso del necesario.
MOVERSE MÁS LENTAMENTE. En aguas quietas o en condiciones normales se parte del hecho de que la respiración es lenta, profunda y continua. Sin embargo, hay condiciones que pueden hacer que el buzo se agite y gaste más energía, por ejemplo, cuando tiene que nadar contra la corriente o desplazarse rápidamente en el agua. Entre más velocidad trate de alcanzar, más resistencia y turbulencia en el agua generará. Por eso la recomendación es nadar más despacio para que el desplazamiento genere menos resistencia y, por ende, menos esfuerzo físico. O lo que es lo mismo, producir menos CO2 y la necesidad de inspirar sin necesidad. Si hay que nadar contra la corriente, aprenda con su instructor las técnicas más eficientes.
MEJORAR LA POSICIÓN DEL CUERPO. Esto es clave para lograr un desplazamiento con menor resistencia en el agua. Una posición hidrodinámica permite cortar el agua de manera más eficiente: en desplazamientos horizontales el cuerpo debe estar lo más horizontal posible, y cuando se asciende o desciende lo más vertical posible. No lleve sus brazos abiertos ni intente nadar con ellos. Mantenerlos pegados al cuerpo es otro forma de reducir la resistencia. Toda la propulsión bajo el agua debe hacerse con las aletas.
ALETEAR EFICIENTEMENTE. Aletee con toda la pierna, desde las caderas, no desde las rodillas. Es la mejor manera de avanzar sin generar mucha turbulencia.
AJUSTAR BIEN EL EQUIPO AL CUERPO. Asegure las correas, mangueras y accesorios al cuerpo para que la resistencia del agua no sea mayor.
REVISE SU EQUIPO. Así podrá detectar y solucionar posibles fugas de aire.
Recuerde: el manejo eficiente de la respiración es uno de los aspectos más importantes en la actividad del buceo. Reducir el consumo de aire le permitirá hacer inmersiones más prolongadas y seguras.






