Langostas, una especie en peligro

Muchos turistas se sorprenden al encontrar langostas a precios muy bajos en playas y restaurantes de la costa. Lo que no saben es que en la mayoría de los casos son capturadas sin alcanzar la talla de reproducción.

Muchos turistas se sorprenden al encontrar langostas a precios muy económicos en las playas y en restaurantes de las ciudades de la costa. Lo que muchos no saben es que en muchos casos estos animales son capturados cuando no han llegado a la talla de reproducción, lo que está poniendo en riesgo la vida de esta especie.

Las fotografías que acompañan este artículo fueron tomadas recientemente en las Islas del Rosario. Es una escena que se ve todos los días en las playas y en algunas de las islas cercanas: pescadores artesanales ofrecen a los visitantes diferentes productos de mar, especialmente ostras, camarones y langostas.

 

Aunque la pesca artesanal es propia de la cultura de las comunidades costeras y supone el sustento de muchas familias, una preocupación latente es la forma como se está haciendo la captura de las especies. En las imágenes es evidente que las langostas (Panulirus argus) no alcanzan la talla mínima, es decir, el tamaño que garantiza que el animal pueda reproducirse.

 

El dato

Para el caso de la langosta, la talla media de madurez sexual es de 21 centímetros, por eso, la sugerencia de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP) es solo capturar individuos de 22 o más centímetros de longitud.

Los restaurantes tampoco respetan las tallas mínimas

 

El problema no es solo de los pescadores y vendedores informales. Según Juan Pablo Figueroa, reconocido chef y distribuidor de productos de mar en la costa atlántica, para los restaurantes no resulta rentable la langosta de talla mínima así que compran los animales pequeños y de esa forma estimulan el comercio de individuos muy jóvenes, que no han logrado siquiera la edad de reproducción.

 

“Esa es tristemente la dinámica del mercado, Las colas de langosta que uno ve son de llorar, la mayoría de los restaurantes ofrecen colas muy pequeñas y eso es en la práctica, el exterminio de la especie”, explica.

 

La situación se repite desde la Guajira hasta Cartagena, casi en ninguna parte es posible encontrar un restaurante que ofrezca el plato con la medida establecida para garantizar que se consuman solo los individuos que ya superaron la edad de reproducción. Incluso, Juan Pablo dice que ahora es muy común escuchar sobre una langosta que llaman “grillo”, y le dicen así justamente porque su tamaño es similar al de un grillo.

 

Con la jaiba ocurre lo mismo. La talla de madurez sexual del animal es de 9 centímetros por lo que se recomienda capturar solo los individuos de 10 centímetros o más. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Magdalena con la AUNAP estableció en el 2013 que la talla media de captura era de 8.3 centímetros y el 65% de los animales capturados estaban por debajo de la talla mínima.

 

En ese estudio, de 10 especies que se monitorearon solo una presentó un riesgo bajo, 4 se ubicaron en riesgo moderado, incluyendo la langosta y el langostino; y para las otras 5 se estableció una prioridad alta para acatar la recomendación de tallas mínimas.

 

Santiago Isaza, chef de Pesqueira y uno de los abanderados del consumo responsable, asegura que “en los diez años he visto especies desaparecer, o que antes llegaban y ya no; por ejemplo, el róbalo del Caribe, uno de los pescados más consumidos en Medellín por años. Si no hacemos algo van a seguir desapareciendo”. En este caso es fundamental unir la sostenibilidad ambiental con la sostenibilidad empresarial, explica Santiago quien lleva una década impulsando estas ideas con el acompañamiento de la Fundación MarViva.

La AUNAP reconoce las necesidades de las comunidades pesqueras, pero también pone en evidencia la necesidad de que en el país se adelanten varios procesos que propendan por el aprovechamiento sostenible de los recursos marítimos y costeros. “No hay duda de que la implementación de medidas pesqueras tales como las vedas y el control de tallas, limita al pescador para tener la renta económica que le permita satisfacer sus necesidades básicas. Durante estos procesos de regulación de la pesca se deben implementar medidas de mitigación, dándole oportunidad al pescador para que alterne la pesca con otras actividades económicas. Es responsabilidad de los entes territoriales, las corporaciones autónomas y la autoridad pesquera plantear y ejecutar esas alternativas”, dice la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP).

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