Hábitat de los delfines de río podrían convertirse en desiertos de agua”

Un llamado de urgencia hace la Fundación Omacha, para la conservación de los ríos y humedales, hábitats de las dos especies de delfines de agua dulce.

Por: Fundación Omacha

Un llamado de urgencia hace la Fundación Omacha , para la conservación de los ríos y humedales, hábitats de las dos especies de delfines de agua dulce que habitan en Colombia: el delfín rosado, Inia geoffrensis, y el delfín gris, Sotalia fluviatilis.

Lastimosamente, la presencia de estas dos especies de mamíferos acuáticos, en los cuerpos  de  agua   en  donde  habitan,  cada   vez está  más afectada  por amenazas  como: la interacción  negativa  con pesquerías,  la contaminación  del agua, la construcción de represas, la deforestación, las hidrovías, las prácticas turísticas inadecuadas, el cambio climático, así como su captura y cacería ilegal para ser usado como carnada en la pesca del pez piracatinga.

En los últimos años, la Fundación Omacha  ha venido evaluando el  mercurio  en delfines  para  analizar  la presencia  de  los metales  pesados  en los predadores acuáticos, la cual muestra un preocupante aumento. Los niveles sugeridos por la OMS (Organización  Mundial de la Salud) son  0,5 miligramos por kilogramo y hay zonas en las que esta  cifra  asciende  en los delfines a más de 30 miligramos por kilogramo. “Desconocemos los efectos a la salud de los delfines, pero puede ser semejante a lo que ocurre en la salud de los humanos”, afirma Trujillo.

La deforestación, las quemas, la minería ilegal de oro, las practicas industriales y agrícolas inadecuadas son las principales fuentes del vertimiento de mercurio a las fuentes de agua, el cual en un proceso de bioacumulación es absorbido por el fitoplancton, base  de la alimentación de peces  y estos  a  su vez por delfines y comunidades humanas.  Estudios publicados por la OMS sobre este metal pesado evidencian que el mercurio puede llegar a generar en los humanos afectación  en el sistema nervioso, renal, cardiovascular, respiratorio, en la piel e incluso podrían llegar a causar la muerte.

Los efectos del cambio climático también tienen consecuencias en la pérdida de la biodiversidad de los ríos y en la disminución de las poblaciones de delfines: los pulsos de inundación están directamente relacionados con los periodos de lluvia y sequía, generando veranos más secos e inundaciones más extremas, afectando las interacciones  entre  las  especies,  los ciclos de nutrientes  y el  funcionamiento, estructura y distribución misma de los ecosistemas. Además, la pérdida de conectividad y la fragmentación de los ríos, los cuales originan el varamiento de delfines y otras especies. Tan solo en el departamento de Arauca, se han presentado 22 varamientos entre el 2008 y el año 2021.

Hoy los delfines, tanto el rosado como el gris, se encuentran en categoría En Peligro (EN), según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la salud de los ríos, que es esencial para conservación de estas especies, también está muy comprometida.

La iniciativa SARDI, a la que pertenece la Fundación Omacha, ha recorrido más de 45 mil kilómetros de ríos en 6 países de Suramérica: Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú,  Ecuador  y Brasil  para  estudiar  a  los delfines  de  río  y continuar  con  la construcción e implementación de acciones concretas, con gobiernos y comunidades, que logren la conservación de estos mamíferos acuáticos y sus hábitats, en Colombia y la región.

Desde las ciudades las personas pueden realizar algunas acciones para contrarrestar  la contaminación  de los ríos,  los efectos del  cambio climático y la disminución de las poblaciones de los delfines:

  • Preferir  bienes  de  consumo  que  se  produzcan  de  manara   sostenible, responsable y legal.
  • Comprar    oro   verde    con    trazabilidad    certificada,    para    evitar    la contaminación de los ríos y la tala de los bosques.
  • No contaminar los ríos.
  • Evitar o reducir el uso de plásticos de un solo uso.
  • Emplear elementos de limpieza biodegradables.
  • No desperdiciar el agua.
  • Apoyar a las comunidades locales que desde los territorios conservan a los delfines, a través de prácticas como la observación responsable de delfines en actividades turísticas o la elaboración de artesanías.
  • Apoyar a las comunidades locales en todas las iniciativas de conservación
  • y manejo de sus territorios como  los acuerdos pesqueros, los acuerdos de conservación y los procesos de reforestación.
  • Informarse,  participar  y decidir  sobre  los problemas  de  conservación  de nuestro patrimonio natural, especialmente en las regiones de la Amazonia y la Orinoquia.
  • Apoyar y participar los procesos de reforestación de los bosques inundables.

Así, se mantienen los árboles que producen los frutos y semillas que alimentan a  los peces,  manteniendo así  el  alimento de  los delfines  de  río, nutrias, caimanes y de las comunidades humanas que habitan en la Amazonía y Orinoquia.

Fernando Trujillo, fundador y director científico de la Fundación Omacha expresa que: “Cuando comencé a investigar los delfines de río y a recorrer el río Amazonas y el río Orinoco, en su búsqueda, hace más de 30 años, era evidente la riqueza y abundancia que se veían en estos ecosistemas. Hoy la disminución de las poblaciones de delfines de río, manatíes, nutrias, tortugas, peces y otras especies es evidente, lo que podría llevar a que nuestros ríos se conviertan en desiertos de agua”.

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