“Cuando tocas un manatí te enamoras “

Conocer un manatí bebé, herido tras una cacería, cambió su vida. Desde ese momento lucha por esta especie que cruza mares y ríos.

Dalila Caicedo ha sabido conjugar algo que es utópico para muchos, ser bióloga marina al tiempo que es madre de dos hijos y esposa. Agradece a su familia hacer parte de su aventura, acompañarla a sus viajes y permitirle ser una mamá que lucha y trabaja por el ecosistema marino: “mi marido me ha apoyado y mis hijos han estado siempre conmigo, los he llevado a todos los lados”, dice con voz entrecortada.

 

De las mujeres científicas que son mamás, afirma que logran un doble propósito: en las comunidades y en sus hijos, y que ellos se convierten a su vez en multiplicadores del impacto de los hábitos personales en la vida de las especies oceánicas.

 

Ser madre le ha servido para trabajar en hacer de los mares colombianos un hogar amable y feliz para los manatíes en libertad, esos que antes corrían tanto peligro y que en su universidad creían que ya en nuestro país no existían.

 

Por eso, cuando le tocó auxiliar a ese pequeño manatí bebé que finalmente moriría, decidió que viviría por y para conservarlos, y juró que enseñaría a las comunidades costeras a protegerlos en lugar de alimentarse de ellos.

 

Y cumplió, tanto, que terminó encabezando el Programa Nacional de Conservación y Manejo de Manatíes del ministerio de Medio Ambiente en Colombia. Más que científica lo suyo es la educación, le gusta promover la  enseñanza a través de la experiencia, por eso cuando están en semicautiverio hace que la gente conozca los manatíes.

“En algunos sitios no conocen los manatíes sino en el plato, pero cuando lo ves completo, o le tienes que dar tetero, o lo tienes que cuidar, o le tienes que llevar comida, te preguntas ¿qué he estado haciendo?” explica. 

 

Dalila hoy es la directora ejecutiva de la Fundación Omacha, entidad que apadrina simbólicamente delfines de río, manatíes, nutrias y otras especies de fauna acuáticas.

La especie manatí, gracias al trabajo de esta fundación hoy es reconocida y protegida por el estado colombiano y por varias comunidades costeras.

 

Esta mujer del interior conoce hoy muchas más mares que algunas mujeres nacidas en las costas, ha tenido oportunidades que jamás habría imaginado gracias a la biología, como la de escuchar de las comunidades un compromiso real por la especie que ella protege.

 

Cuando le preguntamos por sus sueños dice entre risas “Yo digo que me voy el día que deje a todos los manaties que estan en semicautiverio libres” y agrega que su otro anhelo es ver a sus hijos, el chef y el estudiante de ecología, salir adelante.

““Cuando alguien me pregunta ¿los manatíes qué son? Yo les digo: son pasión, porque cuando tú los tocas quedas enamorado de ellos”. Dalila Caicedo.

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