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Constructores ejemplares

Luego de haber recorrido un camino fantástico, durante estos meses, en el conocimiento de las especies que habitan nuestros océanos, no queremos dejar pasar aquellas que nos asombran por la capacidad que tienen para construir.

Desde simples túneles donde puedan esconderse, pasando por madrigueras construidas con la delicadeza y dedicación de un artesano, hasta llegar a las más grandes construcciones de nuestro planeta, estas especies marinas nos transportan a mundos jamás soñados en tiempos antiguos.

Por definición, “herramienta se refiere a un conjunto de instrumentos externos que se utilizan para desempeñar un oficio o un trabajo determinado”. Hay muchos casos en la naturaleza en que los animales utilizan herramientas para una u otra tarea: chimpancés que usan pajitas para “pescar” termitas, elefantes que modifican ramas para rascarse, cuervos que echan piedras a un cántaro de agua para subir el nivel y poder alcanzarla para beber, etc.

Lo más admirable de nuestras especies constructoras es que no utilizan ningún tipo de herramienta para llevar a cabo sus obras, lo hacen por sí solas. Aquí te traemos ejemplos de especies capaces de transformar su entorno.

  1. Corales pétreos o corales duros (orden Scleractinia)

Son animales, ¡sí, leiste bien, son animales! que forman colonias; secretan su propio exoesqueleto de carbonato de calcio que les da la apariencia de rocas o piedras. La unidad fundamental  se denomina pólipo y, según la especie, la colonia crecerá en forma masiva, laminar, ramificada o columnar.

Trabajando en conjunto, han logrado convertirse en los más grandes constructores de nuestros océanos. Son los constructores de estructuras muy complejas, llamadas arrecifes de coral, uno de los ecosistemas más biodiversos que existen en nuestro planeta; albergan el 25% de las especies marinas. Estructuras como la gran barrera australiana se extiende por casi 350.000 km cuadrados.

Pero, ¿qué les permitió construir tales estructuras? Para su construcción, se debe disponer de mucha energía; ¿de dónde la obtienen?

En algún momento de su historia evolutiva, se asociaron (simbiosis) con algas microscópicas, llamadas zooxantelas que como plantas, producen su propio alimento a través de la fotosíntesis. A partir de ese momento y hasta nuestros días, los corales han tenido disponible mucha energía, ya que, además de la que obtienen del alimento que atrapan por sí mismos, gracias a sus tentáculos, las zooxantelas le proveen ese extra, especialmente en forma de carbohidratos, lo que les ha permitido construir extensos arrecifes.

Hábitat y distribución: marinos exclusivamente, en aguas claras, tropicales, en una franja de 30 grados al norte o 30 grados al sur del ecuador.

Estado de conservación: en riesgo crítico de desaparecer.

  1. Pez mandíbula de cabeza amarilla (Opistognathus aurifrons)

Los individuos de esta especie de pequeño tamaño (no más de 12 cm.) son maravillosos ingenieros, construyen sus propias madrigueras en una tarea que puede tardar hasta casi 8 horas. Lo maravilloso de todo este proceso es que solo utilizan su boca.

Inician excavando con su boca una fosa en forma de embudo de unos 15 cm. de profundidad y 20 cm. de ancho. Luego, con la habilidad de un artesano, conchas y pequeños trozos de esqueleto de coral muerto son depositados en el fondo sobre rocas más grandes, dejando una entrada circular, hasta que el túnel esté a ras con la superficie de la arena.

La siguiente fase es la excavación de otra cámara más amplia, por debajo de la fosa inicial (ya rellena de material) que será donde, eventualmente, se refugiará. Finalmente, deposita una fina capa de arena para cubrir la superficie de su obra.

Hábitat y distribución: en aguas cálidas, tropicales, asociado a arrecifes de coral, sobre fondos de arena o cascajo. Generalmente, en aguas poco profundas donde hay materiales disponibles para la construcción de madrigueras, aunque pueden encontrarse a profundidades de hasta 40 m.

Estado de conservación: preocupación menor.

 

 

  1. Poliqueto arbolito de navidad (Spirobranchus giganteus)

Este pequeño gusano marino, tubícola, perfora superficies duras como esqueletos de coral vivo o muerto y madera, para construir tubos donde pasará el resto de su vida.

Una vez hecha la perforación, procede al reforzamiento de las paredes internas, con carbonato de calcio que precipita sobre una matriz orgánica, secretada por glándulas especializadas cerca de su boca.

No es difícil descubrir el porqué de su nombre; una vez se introduce en el tubo, deja expuestas un par de coronas espirales de diversos y vivos colores, como un árbol  de navidad; estas estructuras, llamadas radiolos, le sirven para atrapar su alimento, que consiste principalmente de fitoplancton y materia orgánica y para la respiración.

Cuando se siente amenazado,  se esconde, rápidamente, en su madriguera; luego, lentamente,  asoma una pequeña cantidad de su corona para determinar si el peligro ha pasado, para luego volver a extenderla.

Hábitat y distribución. Habitante de los arrecifes de  coral tanto en aguas superficiales, como a cientos de metros de profundidad. Normalmente viven incrustados en corales vivos de los géneros Orbicella, Porites y Diploria.

Estado de conservación: no listado, no evaluado.

  1. Estromatolitos

 

Los científicos los definen como estructuras minerales construidas por organismos vivos, finamente estratificadas y laminares, originados por la producción, captura y fijación de partículas carbonatadas por parte de una serie de microorganismos, principalmente, cianobacterias.

Tienen una importancia vital dentro del campo de la biología y la geología:

Son la evidencia de vida más antigua que se conoce en nuestro planeta y han seguido su línea evolutiva hasta nuestros días. Hace unos 3700 millones de años, cuando en los océanos ya existían millones de células vivas, aparecieron los estromatolitos y entre 2500 y 1000 millones de años atrás, los arrecifes de estromatolitos estaban ampliamente expandidos, produciendo oxígeno de forma masiva, lo que provocó un cambio drástico en la composición de la atmósfera de nuestro planeta que perdura hasta nuestros días.

Son transformadores de nitrógeno, toman el nitrógeno atmosférico inerte y lo transforman en compuestos orgánicos nitrogenados aprovechables para otros organismos en su desarrollo.

Son muy importantes en la captura de dióxido de carbono. Las cianobacterias, a través de la fotosíntesis, liberan oxígeno y captan de la atmósfera grandes cantidades de dióxido de carbono para formar carbonatos que, al precipitar, dan lugar a la formación de los estromatolitos.

Fueron los primeros formadores de zonas arrecifales. Al crecer en masa, ofrecen un ecosistema para miles de especies. Ofrecen alimento, refugio y aguas tranquilas. Con la creación de nuevos ecosistemas, es probable que promovieran la especiación de muchos grupos taxonómicos a través de millones de años.

Su morfología macroscópica es muy variada: columnas, domos hemiesféricos, en forma de hongo o cama, conos o en forma de arbusto, cónicos y en ocasiones, con combinaciones de formas.

Hábitat y distribución: viven en aguas cálidas de mares, lagunas salobres y lagos de agua dulce. Requieren condiciones de buena luminosidad, y un pH mayor a 5.

Estado de conservación: aunque no están en ninguna lista de amenazas, el claro que el cambio climático puede afectar estos ecosistemas de mucha importancia para la biología y geología de nuestro planeta.

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