Fotografía submarina, dos pasiones en una

Quienes practican el buceo han encontrado en la fotografía submarina un doble motivo de inspiración. Dicen que hay pocas sensaciones tan gratificantes como tomar fotos bajo el agua y pocas formas tan efectivas de proteger los océanos como compartirlas.

“El principal encanto que tiene el fondo del mar está en que aún es un mundo desconocido, intrigante y mágico. Conocemos más del espacio que de nuestros mares”, explica Juancho Valencia, un médico especializado en ortopedia oncológica que encontró en el buceo su primera pasión y en la fotografía submarina, la segunda.

Comenzó a bucear cuando tenía 12 años y cuenta que desde entonces está convencido de que “la mejor parte de la vida se pasa bajo el agua y el resto es solo un intervalo de superficie”.

 

De las fotografías que tomaba en la universidad sobre temas de medicina pasó a las fotos submarinas por pura casualidad. “Cuando terminaba mis estudios de medicina, en un almacén del aeropuerto de Panamá encontré sorpresivamente la carcasa o housing para mi cámara digital y desde entonces empecé a hacer fotos de forma empírica. Me convertiría poco a poco en un guardián del océano”, relata.

 

Para él, compartir sus primeras fotos no solo le produjo satisfacción personal por la admiración que despertaba su trabajo, sino que le hizo entender que era la mejor forma para contagiar a los demás del sentido de respeto por la naturaleza y los océanos. “La fotografía submarina debe llegar principalmente al que no es buzo, al que le tiene miedo al agua, al que aún tiene paradigmas como ese de que el tiburón te mata, al inconsciente que todavía usa materiales y empaques no biodegradables y que no cuida los mares, al que arroja basura y que apoya la pesca no sostenible. Al ver la belleza que esconden nuestros mares, es imposible que las personas no se toquen el corazón y empiecen a amarlos”, explica.

 

Tomar fotografías bajo el agua es mucho más exigente de lo que se piensa, no solo en el aspecto técnico sino principalmente en las condiciones personales que se tienen que tener. “La cualidad básica de una persona que quiera hacer buenas fotos subacuáticas es la paciencia porque bajo el agua no solo hay que lidiar con la vía marina sino con todo lo que te puede distraer, los grupos, otros buzos que pueden espantar los peces o mover la arena. El agua es un medio completamente cambiante, uno tiene que estar muy acostumbrado a que en cualquier momento cambian las condiciones de la visibilidad, de la luz… además el tiempo es limitado pues está determinado por el tanque de oxígeno”, asegura Santiago Estrada, un manizaleño que vive en Taganga desde 1990 y allí dirige la escuela de buceo Reef Shepherd y, además, dicta cursos de fotografía submarina.

 

Santiago es instructor de buceo recreativo hace 26 años y se define como un apasionado por la fotografía del océano. “Empecé con cámaras análogas, con housing hechizos, adaptando luces de buceo. Luego, para las camaritas digitales ya vendían el housing y poco a poco fui adquiriendo mejores equipos. Hace 10 años alcancé un nivel que me ha permitido sacar fotos de portada y llegó un momento en el que la fotografía se convirtió en parte de mi trabajo profesional”.

 

Según Santiago, el plan de fotografía de buceo es fundamental para lograr buenas imágenes. “Uno se vuelve muy riguroso para escoger el sitio, la época del año, la hora del día, todo es importante para lograr la foto soñada”.

Juancho Valencia dice además que se debe ser primero un buzo muy experimentado, sobre todo tener un buen manejo de la flotabilidad. Se debe pensar mucho en la luz, tanto natural como artificial, las condiciones climáticas y la distancia entre el objetivo y el sujeto: “Entre más cerca mejor”, agrega.

 

Además, considera que el respeto por el océano es la primera condición que debe tener un fotógrafo que quiere fotos submarinas. “Lo primero es la seguridad, tanto tuya como del ambiente. Aquí aplica eso de ver y no tocar. Hay fotos que definitivamente hay que dejar pasar para no estresar ni modificar el hábitat natural. La clave es emocionarse con cada sujeto, no importa que ya tengas varías fotos de la misma criatura, siempre tendrás el placer de obtener una mejor y que cuente una nueva historia”, dice emocionado.

 

Para los buzos que no han hecho inmersiones acompañados por una cámara, podría ser muy interesante el reto de hacerlo en la próxima salida. Y para quienes ya lo han hecho y tienen fotografías de las que se sientan orgullosos, la invitación es que participen con ellas en el Concurso de Fotografía de Naturaleza Agenda del Mar, que se ha convertido en una excelente vitrina para fotógrafos profesionales y aficionados.

 

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