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Grandes viajeros

A lo largo y ancho de nuestros océanos muchas especies migran de un territorio a otro, principalmente en busca de alimento, refugio o pareja. A veces lo hacen por etapas y otras veces en un solo viaje.

A lo largo y ancho de nuestros océanos muchas especies migran de un territorio a otro por diferentes razones, principalmente, en busca de alimento, refugio o pareja. A veces, hacen estas grandes migraciones por etapas y otras veces en un solo viaje.

Las migraciones pueden ser extremadamente largas, inclusive de un continente a otro, recorriendo decenas de miles de kilómetros. Hace no mucho tiempo esto se podía saber por las marcas que se colocaban en algunos individuos, mismos que luego eran vistos en otras regiones. En la actualidad, la tecnología  permite registrar durante muchos meses la trayectoria que va siguiendo un individuo durante su desplazamiento.

Un aspecto crítico de estas migraciones es que las especies no conocen de los límites geopolíticos establecidos por el ser humano en su repartición de nuestro planeta. Pueden atravesar aguas territoriales de países que las protegen, sin embargo, pasan gran parte de sus migraciones en aguas internacionales, donde no están protegidas y sí expuestas a ser capturadas. Por eso es tan necesaria una gran cooperación internacional para proteger de manera eficaz a estas especies, muchas de ellas amenazados o en peligro de extinción.

Aquí te presentamos algunas de las especies más conocidas por sus grandes migraciones.

  1. Tortuga Laúd (Dermochelys coriacea)

Es la más grande de las tortugas marinas, puede alcanzar una longitud de 2,6 m. y pesar más de 600 kg. También es conocida como tortuga de cuero, canal o baula. En el caso de los machos, una vez nacen el una playa y llega al mar, nunca más saldrá del agua.

Está diseñada para viajar, su diseño hidrodinámico es uno de los más eficientes en el reino animal. A diferencia del caparazón voluminoso de otras tortugas marinas, el suyo es flexible y se adapta a la morfología de su cuerpo. Las siete crestas lo­n­­gitudinales son quizás adaptaciones destinadas a suavizar y dirigir el flujo del agua. La cabeza es como la proa de un barco, y en la parte posterior el caparazón se afina en forma de lágrima.

Sus migraciones se dan entre la búsqueda de las mejores zonas de alimentación y las zonas costeras para reproducción y anidación. Dos individuos que habían sido marcados en Nueva Escocia (Canadá) y a los cuales se les había instalado un transmisor de rastreo y un dispositivo GPS, recorrieron más de 12.000 km. desde Canadá hasta las costas de Trinidad en el Caribe sur.

Hábitat y distribución: pasan más del 90% de su vida en el agua alimentándose, reproduciéndose y migrando. Las tortugas prefieren aguas profundas pero se agrupan más a menudo cuando están cerca de las costas. En el verano son vistas frecuentemente tomando el sol cerca de la superficie.

Estado de conservación: peligro crítico de extinción

  1. Ballena jorobada (Megaptera novaengliae)

Para esta especie, vivir en aguas muy frías como el océano Ártico o el Antártico tiene ventajas y desventajas. La gran ventaja es que son aguas ricas en nutrientes, por lo tanto son ricas en alimento. La desventaja es cuando nace su cría, es tan fría el agua, que podría morir de frío, sobre todo si es en invierno. Hay que buscar la manera evitar esas bajas temperaturas. La única opción es… migrar.

Sus largos viajes (de miles de kilómetros) se dan, relativamente, cerca de las costas, desde las zonas de alimentación en altas latitudes (el los océanos Ártico y Antártico) hacia zonas tropicales y subtropicales para reproducirse y permitir que sus crías nazcan en aguas cálidas. Las diferentes poblaciones del sur y del norte alternan sus migraciones según la época invernal. Viajan en grupos, cerca de las costas y se van repartiendo a lo largo de las mismas. Se estima que unas tres mil ballenas jorobadas, provenientes de la Antártida, llegan anualmente a las costas colombianas y se pueden avistar a lo largo de toda la costa pacífica (Isla de Gorgona, Ladrilleros y Juan Chaco, Bahía Málaga; más al norte, en el golfo de Tribugá, Bahía Solano)

Lo maravilloso de esta especie en sus migraciones es que pasa de 3 a 4 meses alimentándose, 3 a 4 meses en zonas de reproducción donde no ingiere alimento alguno (a menos que sea un ballenato recién nacido) y el resto del tiempo, viajando entre una zona y otra, de ida y vuelta. Necesita acumular muchas reservas durante esos primeros 4 meses para poder soportar casi las ¾ partes del año sin alimentarse. Ahora, súmale, que si es madre tendrá que gastar energía extra dando a luz y alimentando a su cría.

Y como dato curioso, una de las más largas migraciones de mamíferos marinos en nuestros océanos la tiene una ballena jorobada que registró un viaje de 8299 km. entre Costa Rica y la Antártida, en un solo trayecto, es decir que el recorrido total de su viaje, en ese año debió ser, probablemente, de más de 16000 km.

Hábitat y distribución: como ya se mencionó, es una especie migratoria que pasa los veranos en las aguas frías de altas latitudes y que se reproduce en climas tropicales o subtropicales.

Estado de conservación: Aunque estuvo en alto riesgo de extinguirse, hoy se cataloga como preocupación menor.

3. Atún de aleta azul (Thunnus thynnus)

Es la más grande de todas las especies de atún, los adultos pueden llegar a medir entre 2 y 2.5 m. de longitud y pesar entre 225 y 250 kg.

Su comportamiento gregario está asociado a la migración. Se sabe que efectúa una migración trófica para buscar alimento y una migración para desovar. Al iniciar la época reproductiva los adultos vuelven a la región donde nacieron. Se han etiquetado y rastreado ejemplares que han migrado entre Norteamérica y Europa varias veces en un año.

Por desgracia para la especie, su carne se considera una delicia insuperable, especialmente entre los consumidores de sashimi, y la sobrepesca en todo su territorio ha reducido su población hasta niveles alarmantes.

Hábitat y distribución: pelágico, vive en aguas tropicales, subtropicales y, principalmente, en aguas templadas a profundidades moderadas hasta los 1000 m.

Estado de conservación: peligro crítico.

4. Salmón del Atlántico (Salmo salar)
Es una especie eurihalina, capaz de soportar amplios rangos de salinidad. Vive su etapa adulta en el mar y remonta los ríos para desovar. Puede llegar a crecer hasta 1,5 m. de longitud y un peso hasta de 39 kg.

Pueden pasar hasta 6 años en agua dulce y luego migrar al mar para pasar allí su etapa adulta, hasta la edad de reproducirse. Su gran olfato les permite encontrar el camino hasta el río donde nacieron. En ese momento inicia una carrera titánica, río arriba, donde tendrán que nadar cientos de kilómetros, contra las corrientes y rápidos hasta llegar a aguas tranquilas para reproducirse.

 

Depredadores especializados, tales como osos, águilas calvas y los pescadores pueden esperar el salmón durante su carrera.

Contrario a lo que se pensaba y aunque muchos de ellos mueren durante la migración, la mayoría de individuos vuelven a descender por el río hasta el mar, para volver al año siguiente, a una nueva reproducción.

Hábitat y distribución: es una especie de aguas frías. Fuera de la época de reproducción, los adultos se encuentran en mar abierto a profundidades entre 2 y 10 m. En época de reproducción, remontan los ríos en los que nacieron.

Estado de conservación: preocupación menor.

  1. Tiburón blanco (Carcharodon carcharias)

Esta especie tiene mucha historias para contarnos, a pesar de la mala fama que lo precede. Puede llegar a crecer hasta 6,4 m. y pesar 1,75

Se considera que es una de las especies de mayor migración a lo largo del año. Se cree que están asociadas a la búsqueda de zonas de alimentación y de reproducción.

Se ha podido comprobar que los grandes tiburones blancos de Baja California migran desde allí hasta Hawai a un área conocida como “el café del tiburón blanco” donde pasan al menos cien días al año antes de volver a Baja California.

Otro tiburón blanco etiquetado y rastreado en las costas de Sudáfrica nadó a las costas del sur de Australia, regresando al cabo de nueve meses, en un viaje de 20.000 km.

Hábitat y distribución: vive en las aguas cálidas y templadas de casi todos los océanos.

Estado de conservación: vulnerable.

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