Gracias a las tortugas ahora somos mejores

El archipiélago de La Plata es el lugar más importante para la supervivencia de las tortugas carey y negra. El monitoreo de estas especies lo hace la comunidad.
Miller Valencia Díaz Experto local en tortugas marinas

“Empezamos en el año 2016 cuando llegó el equipo de la Fundación Tortugas del Mar y unas estudiantes a trabajar con tortugas marinas en el archipiélago de la Plata, mi casa. Yo acompañé el proceso como motorista del trabajo en campo, y también participé en los talleres. El resto del grupo de la comunidad se rotaba en los censos, pero como yo era el motorista, tuve la suerte de estar en todos los monitoreos de tortugas marinas. Ya este año, son 4 años de dedicar parte de mi tiempo a la conservación de las tortugas marinas, trabajamos en Bahía Málaga, Pacífico colombiano, en el Parque Nacional Natural Uramba – Bahía Málaga. Y trabajamos en todo el archipiélago de La Plata. Nuestro trabajo es en el agua con la tortuga carey y la tortuga negra.

 

Aunque las tortugas marinas, son consumidas solo por un par de familias en la comunidad, entendí la importancia de las tortugas y que pueden desaparecer del planeta, además después que comenzamos a hacer los censos y saber que La Plata era el lugar más importante del Pacífico colombiano para la carey tenemos la responsabilidad como territorio de protegerlas, siempre han vivido con nosotros, además que es un trabajo muy bonito, me gusta mucho.

 

Aprendí observando, yo iba a todos los talleres por curiosidad y acompañé todos los censos de tortugas, el primer año como motorista, ya luego como el encargado del proyecto de tortugas marinas en campo. Después que encontrábamos las tortugas, las llevamos a la comunidad, las medimos, pesamos, marcamos, todo esto lo fui aprendiendo muy rápido, porque la Karla nos dice que aprendamos porque nosotros somos los que vivimos con ellas, la Fundación pueden venir de vez en cuando, pero nosotros somos quienes las podemos proteger e investigar, somos quienes vivimos con ellas. Entonces desde el principio nos enseñaron a hacer todo, lo que uno con otros investigadores pensaría que no lo puede hacer porque no estudió biología, pero si es posible, nosotros lo hacemos siempre. Recuerdo mucho que pusimos unos transmisores satelitales para mirar donde se van las tortugas marinas del archipiélago y el último no pudieron venir y lo pusimos nosotros solos, teníamos susto que se cayera, eso cuesta mucho dinero, pero por teléfono nos decían yo sé que ustedes pueden, duró y dio muy buena información.

 

Toda la comunidad hace parte del proyecto de tortugas marinas, en cabeza del Consejo Comunitario. Desde los niños, cuando llegamos con las tortugas marinas y nos ayudan a medirlas, hasta los adultos mayores cuando nos cuentan sus historias. En los censos principalmente los pescadores con la asociación de pescadores, Ecomanglar siendo nuestra iniciativa comunitaria de turismo y la casa de la Fundación cuando viene al territorio, las piangueras, trayendo el manjar, doña Pachita y el equipo de cocina y alojamiento. El proyecto de tortugas es de toda la comunidad y todos hacemos parte de él. Este año se unieron mujeres de la comunidad a hacer censos con nosotros en el agua, eso es muy importante, nunca lo habíamos hecho. El proyecto nos ha ayudado a fortalecernos en aprender sobre los recursos naturales y somos mucho más fuertes en los temas de conservación.

Hacemos monitoreos cuatro veces al año por 10 a 15 días seguidos. Salimos en la lancha, un motorista y 4 personas de la comunidad, dos veces por día, cuando ingresa la Fundación vamos con ellos, si no vamos solos y luego socializamos con ellos como nos fue y la información, como nos pasó en el tercer censo de este año por el COVID-19. Luego vamos a los Riscales, tomamos los puntos en el GPS, estamos pendientes que una tortuga salga a respirar y tiramos la red que construimos para las tortugas, luego la levantamos y si llega una tortuga, vamos con ella a La Plata, donde siempre trabajamos con los niños y todos los que estén allí. Sacamos el equipo, las pesas, las marcas, el metro y tomamos la información y la foto, luego vamos y la liberamos donde la encontramos. También con los pescadores, dialogamos mucho, porque las tortugas a veces caen en las redes de ellos y ellos nos la entregan para trabajarlas, la información de ellas es necesaria para poder conservarlas. Lo más difícil de trabajar con las tortugas marinas, es poder encontrar el sitio donde anida la tortuga carey en Bahía Málaga, todos sabemos que sí pero no sabemos dónde, eso es lo más difícil, pero lo vamos a encontrar.

 

Las tortugas marinas nos han fortalecido como comunidad que vive en armonía con los animales y la selva. Este trabajo para mí me hace dueño de mi territorio y nuestros recursos, porque conozco más con quienes vivimos y cómo debemos protegerlos, para que los hijos de nosotros y nuestros nietos las puedan también conocer.

 

He representado a mi territorio y comunidad en eventos por fuera. Participé en Bogotá en el congreso de zoología con biólogos y gente que estudia en universidades. La Fundación y entidades aliadas con Conservacion Internacional Colomnbia nos llevaron a hablarles a todos los que estudian y son científicos de lo que nosotros hacemos, porque nosotros teníamos mucho que enseñarles. Había más de 200 personas a quienes les hablé de mi territorio y de lo que hacemos con las tortugas marinas. Eso fue muy importante para mí. También pude compartir y conocer en ese viaje con otros amigos de otras comunidades que también trabajan con tortugas en el Pacífico y el Caribe. Nos quedamos todos en un apartamento y aprendimos mucho, espero que nos volvamos a encontrar. Ahora van a salir dos artículos científicos, donde ayudamos a hacer la investigación y somos autores de ellos con nuestros aliados estratégicos, uno de estos la Fundación Tortugas del Mar.

 

Este trabajo le sirve a la comunidad para fortalecernos más en la protección de nuestro territorio y capacitarnos para aprender de conservación y de investigación. Me ha permitido darme cuenta por mí mismo que vivimos en un lugar único en el mundo y que tenemos que seguir protegiéndolo como siempre lo hemos hecho. Lo que pasa en La Plata con las tortugas marinas solo pasa allí, por eso tenemos que seguir investigándolas”.

Curiosidad por aprender

Este trabajo nos fortalece en la protección de nuestro territorio y para aprender de conservación y de investigación. Me ha permitido darme cuenta por mí mismo que vivimos en un lugar único en el mundo y que tenemos que seguir protegiéndolo como siempre lo hemos hecho. Quiero trabajar con las tortugas toda mi vida. Me hace feliz”.

 

 

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